LA HERMANDAD DEL SANTO SEPULCRO "ELS MORATS".

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PARROQUIA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

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MISA DEL CRISTO DEL CALVARIO Y DIFUNTOS DE LA HERMANDAD

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ACTIVIDADES CULTURALES EN MANISES

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COMIENZAN LAS OBRAS DE MANTENIMIENTO EN EL MUSEO DE CERÁMICA

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sábado, 19 de julio de 2025

JOSÉ RODRIGO BOTET, MANISER ILUSTRE, MANISERO UNIVERSAL, EN EL 110 AÑOS DE SU FALLECIMIENTO, 3 DE JULIO DE 1915.

MANISERO ILUSTRE,

MANISERO UNIVERSAL

DON JOSÉ RODRIGO BOTET

Manises, 2 de abril de 1842

Madrid, 3 de julio de 1915

En el 110 aniversario de su fallecimiento

La biografía del “Maniser Ilustre i Universal” de D. José Rodrigo Botet, además de nacer en esta plaza del “rellat”, plaza de la Virgen de los Desamparados, y en esta casa, donde en su fachada tiene un mural de cerámica que el Ayuntamiento le distinguió y colocó en 1962, con una mención y reconocimiento muy especial, ya que suyo es el contenido del Museo de Ciencias Naturales de Valencia.



Plaza de la Virgen de los Desamparados, "Plaça del Rellat",
rinconada donde nació Rodrigo Botet.
Fotografía de Pepe Esteve


Placa-Mural de azulejos que tiene en su honor.
Fotografía de Pepe Esteve

Si vida se desarrolló en Manises hasta que sus padres se trasladaron a Valencia, donde regentaron una tienda de cerámica, que según informaciones estaba en la incipiente, que más tarde se llamaría Plaza Redonda. Los ayudó mientras estudiaba, pero no le satisfacía el modo en el que transcurría su vida. Sus inquietudes iban más allá de lo que hasta ese momento tenía.

Tuvo seis hermanos: Onofre (siendo su padre de Quart de Poblet, era impensable no llamar a su primer hijo Onofre), después él, Manuel, Dámaso, Carmen, Filomena y Eugenio.

Sobre 1875 ve la oportunidad de ampliar horizontes y con 33 años decide emigrar a Argentina, que en esos años, era una nación que empezaba a formarse y la veía como la tierra de promisión, la cual él intuía que le estaba esperando. Era una nación emergente que en principio se nutría de inmigrantes españoles y pero principalmente italianos.

Estudia en la Universidad y con unas excelentes notas obtiene el título de ingeniero.

Se casó con Asunción Carrasco Grande el 12 de noviembre de 1880 en Buenos Aires (Argentina), con la que tuvo 7 hijos y 3 hijas.

Conoce al Dr. Darío Rocha, el cual había sobrevivido -políticamente- a multitud de avatares por la complicada situación que se vivía en Argentina, conocía el ambiente militar y político de la nación, una vez pasada la guerra de la Triple Alianza contra Paraguay, en la que participó, después de ser nombrado miembro de la Cámara de Representantes, ministro interino de Hacienda, ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires y por último en 1874 Senador Nacional, en 1881 es elegido Gobernador de Buenos Aires. José Rodrigo se pone a su disposición y presenta un proyecto para la creación de la nueva capital de la provincia bonaerense, presenta planos y proyecto y propone que se la denomine Ciudad Atlántida, pero es rechazada su propuesta y finalmente se la llama La Plata. En 1882 empieza la construcción de esta ciudad -principalmente- por albañiles italianos.

Participó en el gran desarrollo de Argentina, en general, donde construye los Doks del puerto, puentes, y grandes obras de ingeniería y saneamiento de Buenos Aires, así como el tendido del ferrocarril al interior de la nación, el trazado de canales en el río Bermejo y en el Corina.

Desde Argentina, y después de haber alcanzado fama y dinero, viaja por Estados Unidos y finalmente recala en Brasil, donde acaba instalándose. Con su tercera mujer, Dolores Albert Lleomar, tuvo un hijo Alberto Rodrigo Albert.

Es muy difícil poder encontrar documentación de su estancia en Argentina, a nivel personal, aunque sí existen datos sobre sus expediciones arqueológicas, que más adelante reseño.



Cabecera del periódico brasileño que se hacía eco de sus actividades, fundado en 1875 en Sao Paulo. Portada actual en 2025.

Sin embargo en Brasil, concretamente en Sao Paulo, sí que se habla con frecuencia de su trabajo y estancia, en mi poder documentos del periódico O ESTADO DE S PAULO, del 14 de agosto de 1887, de junio de 1889, de agosto de 1897, de febrero, marzo, abril, julio, septiembre de 1901 y de marzo de 1902.



Una referencia en el periódico de 29.08.1897

En Sao Paulo, dirige las obras hidráulicas de Tieté y construye la Central Eléctrica de la Ciudad. Como consecuencia de la fama que tiene y la admiración por sus trabajos, es elegido Presidente de la Comisión Minero-Paulista, donde se da cuenta que no encaja. Su carácter emprendedor le lleva a volver a Argentina donde funda su empresa Rodrigo Botet y Cia, construyendo el canal y puerto de La Campana, en Buenos Aires.

Una vez en Argentina, observaba que en las construcciones que hacía salían a la luz restos de fósiles de gran valor. Con su amigo Enric de Carles -que trabajaba de profesor de ciencias- visita la Patagonia, la Pampa, y la cuenca del Río de la Plata, y consiguen reunir una gran colección de fósiles de diversas épocas y características, y a la vista de la importancia de la colección, el Museo Paleontológico de Copenhague y el Museo Británico de Historia Natural, quisieron quiso comprarlos, pero José Rodrigo ya había tomado la decisión de comprarla y donarla a su Valencia, ciudad donde vivió su adolescencia, aunque había nacido en Manises.

Empieza los tramites burocráticos para poderlos embarcar hacia Valencia, con el fin de poder crear un Museo Paleontológico. Su donación es aceptada y en 1889 embarca hacia el puerto de Barcelona, donde es recibido con todos los honores por una delegación del Ayuntamiento de Valencia.

Su colección es trasladada por ferrocarril y el día 11 de agosto de 1889 se hace entrega a la ciudad, quedando depositada en la Facultad de Ciencias, más tarde se traslada al Almudín y por último -y definitivamente- en el Museo de Ciencias Naturales que es donde actualmente se encuentra.


Libro que se editó sobre el Museo Paleontológico Municipal de Valencia y su contenido. Archivo de Pepe Esteve.

Se realizan las gestiones necesarias para que su cuerpo repose en el cementerio de Valencia, en un panteón donado por el Ayuntamiento de la Ciudad y el 14 de julio de 1920, siendo alcalde de Valencia Don Ricardo Samper, sus restos son trasladados al cementerio donde actualmente reposan.


Cementerio de Valencia, tumba donde reposan sus restos.
Fotografía de Pepe Esteve

Un gran Manisero, un Manisero Universal, un “indiano” (nombre que se les daba a los españoles que se iban a hacer las Américas), que nunca olvidó sus orígenes y -desde entonces- los valencianos tenemos un museo que es de incalculable valor, posiblemente único en su especialidad, por la cantidad de fósiles y esqueletos que un manisero nos regaló.

Pepe Esteve Navarro

Investigador y Divulgador de la Historia de Manises

PD:

·Mi agradecimiento a mi amigo brasileño, el periodista y escritor Hamilton Almeida que en su día me proporcionó datos del periódico, donde aparecía información sobre don José Rodrigo, así como datos de sus descendientes (biznietos) en Argentina y en Brasil, concretamente en Sao Paulo.

·Agradezco a José Enrique Sanchis su trabajo en el tratamiento informático del cuadro.

Aclaración: Como ya he dicho anteriormente, existe una gran diversidad de informaciones sobre la vida familiar de don José Rodrigo Botet, ya que las fechas de sus hijos varían según las fuentes, por lo que he obviado ponerlas por no tener la seguridad de que sean ciertas.

Para conocer más información sobre Don José Rodrigo Botet y ver las imágenes del Museo, entrar en mi blog http://manisesonline.blogspot.com

Entrar en este enlace:

https://manisesonline.blogspot.com/search/label/Jos%C3%A9%20Rodrigo%20Botet%20%28%22Ingeniero%22%20%22Paleont%C3%B3logo%22%20%22Inventor%22%20%22Mecenas%22%29

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viernes, 8 de noviembre de 2024

BIOGRAFÍA DE MANISEROS ILUSTRES: DOÑA CONSUELO BORRÁS SANCHO (ORGANISTA DE LA PARROQUIA DE SAN JUAN BAUTISTA DE MANISES)


Biografies de Manisers Ilustres
Biografías de Maniseros Ilustres
(Actualizado el 9 de noviembre del 2024)


DOÑA CONSUELO BORRÁS SANCHO
Organista de la Parroquia de 
San Juan Bautista de Manises
Manises, 07.05.1891
Manises, 07.11.1974

Dª. CONSUELO BORRÁS SANCHO, incansable y entusiasta organista de la Parroquia, fallecida el 7 de noviembre de 1974, tras una vida dedicada por entero a la música, principalmente la religiosa, a dirigir los varios coros femeninos y masculinos que durante su tiempo se sucedieron, y a trabajar por la niñez y juventud. Nació en Manises el 7 de mayo de 1891, efectuando sus estudios en régimen de internado en las Religiosas Carmelitas de la Caridad de Santa Ana, destacando sobre todo en la asignatura de piano. En el Conservatorio de Valencia, y de una sola vez, se examinó de todos los cursos de solfeo, iniciando seguidamente la carrera de piano, en la que alcanzó el título del profesorado, obteniendo muy brillantes notas y Premio Fin de Carrera, que consiguió en edad muy temprana aún. Su actividad la desarrolló, dada su preparación, como maestra concertista, pianista y directora de coros.

Tuvo una destacada actuación en el III Congreso Eucarístico Nacional, celebrado en Toledo en el año 1926, en donde la crónica de aquellos actos señala la participación del Coro de Manises en la Vigilia Nacional de la Adoración Nocturna Femenina, en la noche del 22 al 23 de Octubre. La crónica prodiga alabanzas por la actuación de aquel Coro, y calla (por deseo propio) el nombre de su artífice que era Dª. Consuelo Borrás. Fue condiscípula de José Iturbi, con el que le unían lazos de sincera amistad, y de una gran soprano, doña Conchita Cabanes que, tras haber superado las pruebas oportunas y poder haber sido la primera figura de la Opera, en la <> de Milán, renunció a todo, y siguió su callada labor en el Magisterio Nacional, principalmente en Manises.


Fotografía tomada en el mismo lugar donde estaba ubicado el "Armónium", donde cantaba el Coro Parroquial,  y donde en la actualidad existe una placa de cerámica, que sus alumnos cantores -en su recuerdo- le dedicaron. En la fotografía el joven Garrigós, en una momento del ensayo.
Este 7 de noviembre de 2024, hace 50 años de su fallecimiento. 

Dª. Consuelo ejerció su labor de organista parroquial como un apostolado, y así lo han reconocido muchos, y un grupo de sus cantores que, a su fallecimiento, han dejado un grato recuerdo sobre unos azulejos maniseros, fijados en la pared del templo, junto al viejo "armónium", a los pies de la Imagen de la Purísima Concepción,  donde pasó tantas y tantas horas dedicadas a armonizar todos los actos Litúrgicos, Misas y ensayar los cantos de los grupos de coros que han existido durante tantos años.


Comisión del VI Centenario (1370-1970) de la Creación de la Parroquia de San Juan Bautista de Manises, la primera parroquia de Nuestra Ciudad. La fotografía de Pepe Gadea está tomada en la escalinata del Altar Mayor.

¡¡¡ Dª. Consuelo a muerto !!! Esta es la frase que, cual furioso vendaval, sacudió Manises, el impacto de la noticia produjo una fuerte conmoción en el corazón de los maniseros.

Días antes de morir, postrada en el lecho de la enfermedad, Dª. Consuelo soñó un Acto Sacramental, majestuoso, extraordinario, sublime; y al vislumbrar que en el sacrificio se precisaba de víctima no dudó en ofrecerse como tal.

Porque un corazón como el suyo, que amaba tanto y tan intensamente, necesitaba expansionarse, ensancharse. Pero como amar es sufrir, quien mucho ama mucho sufre; y una desviación de nacimiento en su columna vertebral iba presionando sobre el corazón. Cuando por el peso de los años el cerco se estrechó al máximo, el corazón resultó ahogado. ¡Qué dulce es morir de amor!.

A quien mucho ama, Dios mucho perdona. Por eso, junto al dolor, nos reconforta la esperanza cristiana. Confiamos en que la inmensa bondad de Dios, nuestro Padre, y los méritos infinitos de su Hijo Jesucristo, la hayan acogido en la patria de los bienaventurados.

Por eso doña Consuelo vive. Vive en presencia de Dios, cual hija predilecta suya, y ante la mirada de la Reina de los Ángeles María Santísima, sus dos grandes amores, a cuya mayor honra y gloria dedicó toda su existencia.

Pero vive también en nuestro recuerdo: por sus obras, por su ejemplo, por sus enseñanzas. Fue como un astro fulgente que pasó haciendo el bien. Quizá hasta hoy no nos hemos dado cuenta de su gran labor. Qué ciegos somos cuando en un mundo en el que domina el placer, la sensualidad, el egoísmo, los privilegios, los dividendos, etc., no nos fijamos en estos mirlos blancos que el Señor nos manda para que a la vistas de sus obras glorifiquemos a su Padre que está en los Cielos.

Félix Gallego Gallego.

PD: Las fotografías y montaje de la biografía son de mi archivo particular, cuya fuente es el archivo fotográfico de Pepe Gadea.


NUEVO ARTÍCULO DEL 7 DE NOVIEMBRE'2024

MISA DE ANIVERSARIO, AL CUMPLIRSE 50 AÑOS, DE LA MUERTE DE DOÑA CONSUELO BORRÁS SANCHO. AL MISMO TIEMPO SE CELEBRÓ, TAMBIÉN, EN CONMEMORACIÓN DE DON VICENTE MARCILLA PUIG, COADJUTOR QUE FUE -DURANTE 30 AÑOS- DE LA PARROQUIA DE SAN JUAN ABUTISTA DE NUESTRA CIUDAD.

El pasado jueves, día 7 de noviembre del 2024, tuvo lugar una ceremonia religiosa, en concreto una misa concelebrada, en la parroquia de San Juan Bautista de Manises, por el sentido fallecimiento de Doña Consuelo Borrás y Don Vicente Marcilla.

Un grupo de feligreses, algunos antiguos alumnos de doña Consuelo, nos reunimos para cantar en la misa que se celebró a las 19:00 h., y que estuvo presidida por el Excelentísimo y Reverendísimo Obispo de Alcalá de Henares Sr. Don Juan Antonio Reig Pla, que durante 2 años estuvo de coadjutor en nuestra parroquia.

Durante los dos años que estuvo entre nosotros (1971-1973), mantuvo una estrecha relación con doña Consuelo, y -con don Vicente-, ya que compartió (al principio de su nombramiento sacerdotal) una excelente relación, porque don Vicente estaba ejerciendo su ministerio sacerdotal en Cocentaina (Alicante), de donde es don Juan Antonio.

En la misa concelebrada, estuvo acompañado por el Sr. Cura Párroco, don Wenceslao Gimeno Micó y por el coadjutor don Fabrice Harerimana (natural de Burundi, África), actuando como maestro de ceremonias Francisco Borrás Sanchis.

Junto al altar se colocó el órgano, el cual nuestro amigo Vicente Ramón Andreu, fue el organista encargado de deleitarnos con la música que se había preparado.

Como Director del Coro, nuestro amigo Salvador Gallego Puchades, que en su día fue director de l'ORFEÓ CANT I FUM.

El grupo que formaba el coro, se colocó, en la parte izquierda del altar, justo debajo del cuadro de la Santa Cena y sus componentes se relacionan debajo de su fotografía, más adelante. Como solista actuó Mer Botet, que interpretó el Ave María, y que pueden Vds. ver en la fotografía que se incluye en este breve relato.

Con una pequeña introducción, a cargo de Pilar Borrás, glosando las figuras de nuestros dos recordados amigos, dio comienzo la Santa Misa.

A continuación unas fotografías del acto que se celebró, tanto de la Santa Misa, como al final -de despedida y en recuerdo- del día tan especial que vivimos. 




Los componentes del coro parroquial, de izquierda a derecha:
Mer Botet, Mari Carmen Mengual, Francisco, Pilar Folgado, (el espacio libre es para Pepe Esteve, autor de la foto), Trini Royo, Sefa Blasco, Sefa Ara, Conchín Enguídanos, Pilar Borrás, Paco Catalá y Pepe Ricós.


Don Juan Antonio, en la homilía



En el momento del "solo" de Mer Botet


Delante del altar de la Inmaculada



Los sacerdotes, acompañados por Francisco Borrás


El grupo de feligreses que quiso fotografiarse como recuerdo del acto, 51 años después de la marcha de don Juan Antonio.


El grupo de feligreses que quiso fotografiarse como recuerdo del acto, 51 años después de la marcha de don Juan Antonio.


Fotografía de los componentes del coro, con don Juan Antonio.
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DON VICENTE MARCILLA PUIG, COADJUTOR DE LA PARROQUIA DE SAN JUAN BAUTISTA DE MANISES


BIOGRAFIES DE MANISERS ILUSTRES
BIOGRAFÍAS DE MANISEROS ILUSTRES
(Actualizado el 8 de noviembre de 2024)


DON VICENTE MARCILLA PUIG
Sacerdot/Sacerdote
Coadjutor de la Parroquia de
San Juan Bautista de Manises
Torrent, 27.11.1927
Torrent, 20.02.1999

Plasmar la vida de Don Vicent, un Maniser Ilustre -que aunque nacido en Torrent estuvo 30 años como Coadjutor en la Parroquia de Sant Joan Batiste- es una labor que está llevando tiempo ya que participó en muchas actividades de la Vida Social en Nuestra Ciudad.

Sus participaciones en ambientes culturales como el pertenecer al ORFEÓ CANT I FUM, en el que era Tenor, así como un entusiasta y seguidor del Teatro en Valenciano, pasándoselo bien y riendo a carcajadas en el patio de butacas, y que con mucho orgullo y satisfacción aceptó presentar la obra JESÚS O LA CONVERSIÓN DE ARTAJEY (LA MORT I PASSIÓ) en el año 1995, en el Cine Germanías, cuando se lo propuse.

Su trabajo en la Parroquia, así como su implicación y estudio de las Tradiciones Maniseras fueron una constante en su quehacer apostólico en la Parroquia.

Cuando tenga una más amplia biografía de su estancia en Manises, acompañada de fotografías que la ilustren, las iré introduciendo en este artículo, e invito a quien posea fotografías o información al respecto que me las envíe para poder hacer una biografía como él se merece.

De momento incluyo la que se editó en el año 2000, al año de su fallecimiento.

Pepe Esteve.
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La beatificación del Vicente Vilar David fue el día 1 de Octubre de 1995, y esta foto es del día 2 de Octubre de 1995, al día siguiente, que es cuando el Papa recibió en el Vaticano a la expedición que había ido de Manises.



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viernes, 30 de junio de 2023

ENRIQUE CORDÓN JIMÉNEZ, MAESTRO NACIONAL


MANISER ILUSTRE
MANISERO ILUSTRE


ENRIQUE CORDÓN JIMÉNEZ
Maestro Nacional
Villar de Maya (Soria), 15.07.1907
Manises (Valencia), 16.01.1979

Nació el 15.07.1907, en Villar de Maya, un pueblecito de la provincia de Soria, enclavado entre pintorescos puertos de Piqueras (Guadalajara) y Oncala (Soria).

Tenía 9 años cuando su familia se trasladó a la capital en donde realizó sus estudios de bachiller.

Cinco años después, su padre que había sido herrero en el pueblo, tuvo ocasión de un trabajo en Madrid. No lo dudó. Las posibilidades era mucho mayores en la capital, sobre todo, para los estudios de sus cuatro hijos.

Efectivamente, a los 18 años, Enrique ya era maestro, y un año más tarde aprobó las oposiciones.

Ante él se abría un mundo de trabajo y de ilusión, que conquistaría con su esfuerzo y en el que sería constante durante toda su vida.

Su primera escuela fue en un pueblo de Madrid, con plaza provisional. En el primer concurso de traslados, solicitó plaza en Soria y le concedieron Ausejo de la Sierra, un pueblo cerca de Numancia , en donde ejerció su docencia hasta 1936.

Incorporado a filas, en la Guerra Civil, fue trasladado a la Auditoría de Guerra en Zaragoza, en donde estuvo hasta su finalización en 1939.

Durante la guerra, en 1938, contrajo matrimonio con Natividad Valdecantos Lozano, de su mismo pueblo natal y al finalizar la contienda civil, volvió a su escuela de Ausejo hasta 1942, año en que solicitó traslado.

Esta vez acompañado por su mujer y su hijo primogénito Octavio, vino a la provincia de Valencia, a Cofrentes. Allí desarrolló su labor docente durante casi 17 años y nacieron sus hijos Enrique, Luis, Antonio y Adoración. Son muchos y muy buenos los recuerdos que se gastan de esta época, entre la gente del pueblo.

En el Balneario de Cofrentes, conoció a vecinos de Manises y atraído por esta localidad, a la que ya había visitado, y previa petición de traslado, en 1958 llegó a nuestra Ciudad, Histórica y Laboriosa, a ejercer en la que sería su última escuela y población de residencia, hasta su jubilación en 1975.

Su dedicación, en esta escuela unitaria, fue plena e integrada. Nunca escatimó tiempo ni atención personalizada a sus alumnos. Su trabajo iba más allá de las paredes del aula. Era un hombre enamorado de su quehacer como educador. No le importaban los sacrificios, con tal de ver en sus discípulos un progreso en su formación. Don Enrique era el alma de una escuela para la vida. Muchos somos los que en Manises le llevamos en nuestro corazón de niños, siempre oportuno en la palabra, un consejo práctico, una explicación en la duda, un ánimo en el desaliento . . . . siempre hermano, padre, amigo.

Porque creía en lo que hacía, porque creía en sus alumnos, porque creía en la educación, sus discípulos creyeron en él. Fue un hombre creíble para los demás y lo demostró con su talante abierto, dinámico, servicial, cercano, emprendedor, lleno de buen humor, haciendo de su trabajo una verdadera vocación. Un amante de su escuela y de todo aquello que pudiera suponer cultura y progreso.

Ha sido para muchas generaciones de jóvenes, una referencia clave en sus vidas, por las que pasó dejando una huella imborrable. Algo de él llevarán.

Quien recuerda sus primeros años en nuestro pueblo, le ve recorriendo las fábricas y los domicilios particulares, tratando de convencer a los muchachos (todavía niños) y a sus padres, de las ventajas de la escolarización, ya que cuando él llegó a Manises, el número de alumnos que asistían a la escuela era muy bajo a causa de su temprana incorporación al mundo del trabajo. En aquella época la cerámica estaba en auge y las fábricas recibían a los jóvenes de corta edad. Y quiso recuperar y recuperó para la escuela, chavales que tras una buena formación tuvieran más oportunidades para abrirse camino en la vida.

Pero si el corazón de este extraordinario maestro tuvo alguna inclinación, siempre fue hacia los más jóvenes y marginados, y por ello trabajó con especial interés en la integración social de los niños y jóvenes de etnia gitana, a quienes ganó desde el respeto y la gratuidad de su servicio.

En su jubilación, ya en el colegio FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE, se le rindió un merecido homenaje y el entonces Inspector Jefe de Enseñanza Don Rafael Galárraga Ecenarro, destacó con emotivas palabras los 45 años de ejemplar dedicación y eficacia en la actividad docente de Don Enrique.

Sabemos que supo compaginar su vida en el aula, con ocupaciones que aceptó de muy buen grado: Director, Corresponsal de prensa, Colaborador en campañas de alfabetización, y Programas Escolares de Radio. Fue el fundador de Mutualidades y Cotos Escolares, Cronista Oficial del Reino, Secretario de la Junta de enseñanza, Delegado Local del Servicio Español de Magisterio, Miembro activo de la casa Regional Castellano-Leonesa, entre otras.

Enfermó en marzo de 1978 y el proceso de su grave dolencia le desencadenó un sufrimiento corporal que supo llevar con elegancia y buen humor, siendo él mismo quien diera a su familia ánimo y calma, en los momentos de mayor dolor. Y es que este gran hombre y maestro murió como vivió, lleno de amor por la vida, con la serenidad de quien espera contra toda esperanza, con el estilo que marcó toda su existencia: la lucha hasta el último suspiro, y éste fue el 16 de enero de 1979, día que nos dejó.

Quienes tuvimos la suerte de conocer a Don Enrique y convivir con él, hemos descubierto que fue un regalo excepcional y guardamos en nuestra memoria el recuerdo vivo de un hombre entrañable que supo hacer de su vida un canto a la libertad, trazado desde la conquista del saber y el buen hacer.

Dory Cordón

Manises, Febrero de 2001

ESTA ES LA BIOGRAFÍA QUE SU HIJA DORY REALIZÓ EN SU DÍA. EN LA ACTUALIDAD, EN 2023, TENGO EN MI PODER FOTOGRAFÍAS QUE ME HA DEJADO, Y QUE TENGO ESCANEADAS, PARA PODER INCLUIRLAS EN ESTA ENTRADA JUNTO CON LA BIOGRADÍA DE DON ENRIQUE.

En ellas podremos apreciar su vida y trabajo en los distintos pueblos o ciudades en las que estuvo ejerciendo su profesión de maestro.

En breve se incluirán.

sábado, 23 de abril de 2022

JUAN BAUTISTA HUERTA AVIÑÓ: MANISERO ILUSTRE, CERAMISTA EXCEPCIONAL Y FABRICANTE QUE DEJÓ COMO LEGADO A MANISES LA FÁBRICA DE "EL ARTE" ADEMÁS DE OTRAS MARAVILLAS EN CERÁMICA


MANISER ILUSTRE
MANISERO ILUSTRE
ESTE 2022 SE CUMPLEN 100 AÑOS DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA FACHADA DE "EL ARTE", Y EL PRÓXIMO 2 DE MAYO, LOS 73 AÑOS DE SU FALLECIMIENTO.


JUAN BAUTISTA HUERTA AVIÑÓ
Manises, 00.00.1878
Valencia, 2 de mayo de 1949

CERAMISTA EXCEPCIONAL


Entre las maravillas que nos dejó, destaca esta fachada de la fábrica de 1922, en la que se plasmó todo su arte y originalidad, por los colores y diseños de la misma. En su parte inferior se puede leer AÑO 1922, que fue cuando se construyó. Posteriormente en el año 1924 se edificó la parte derecha (mirando la fotografía) que era por donde entraban a la fábrica los materiales y los carros con el barro y otros productos propios de la fabricación cerámica.


Fotografía de los años 1950 del siglo XX,
obtenida de los murales metálicos que ha colocado el Ayuntamiento, en 2022, informando a los visitantes del origen de nuestro Patrimonio


Estas dos fotografías a color están hechas el pasado 15 de abril de 2022, una vez terminadas las obras de conservación que ha llevado a cabo el Ayuntamiento de Manises, que supongo que habrá sido para poner a punto la conmemoración del 100 aniversario de su edificación, independientemente de que le hacía falta una mano de pintura. 


Con el fin de conocer quien era Juan Bautista Huerta voy a incluir la biografía del mismo hecha por una persona allegada -por motivos familiares- a él. Su nombre es José Miguel Morató Enguídanos, que fue Alcalde de Manises de 1970 a 1975 y que en el 2011 escribió un libro con el que trata extensamente, no sólo la biografía de Juan Bautista, sino particularidades y anécdotas relacionadas con su vida y obra.


Este libro lo iré plasmando en este blog, poco a poco, ya que tiene varios capítulos y tengo que copiarlos uno a uno, para poder ofrecer este libro ¡¡QUE NO TIENE DESPERDICIO!!, y que nos ofrece una visión más humana y real de los que las crónicas nos han informado hasta la fecha.
Para que Vds. puedan hacerse una idea este es el contenido:

Prólogo
Cronología de su vida

CAPÍTULO I
Título I Nacimiento y formación
Título II El éxito
Título III La familia, la guerra y la decadencia
Título IV El adiós
Título V Su recuerdo

CAPÍTULO II
Título VI Su obra
Título VII Fábrica "El Arte"
Título VIII Inauguración del Museo
Título IX Informe técnico de la cerámica

CAPÍTULO III
Conclusiones
Bibliografía

No obstante para poder ir conociendo quién era, les incluyo la biografía y comentarios de Nuestro Insigne Manisero, Cronista Oficial Perenne (para mí) de Manises: José María Moreno Royo, que en 1966 escribió este artículo:

JUAN BAUTISTA HUERTA AVIÑO,

ILUSTRE CERAMISTA

(LAS PROVINCIAS 11 de marzo de 1966)


Nació en Manises el año 1878, no pudiéndose precisar hoy más datos en cuanto a fecha exacta, por haber desaparecido el correspondiente Libro de Bautismos durante el año 1936; consta el año y la referencia por el Índice General que pudo ser salvado y se conserva en el archivo de la parroquia de San Juan Bautista, de dicha ciudad. Fueron sus padres don Bautista Huerta y doña Josefa Aviñó, de conocidas familias maniseras, quienes a la sazón, vivían en una casa de la entonces calle Mayor (hoy del Caudillo), y que, según referencias de personas mayores de la localidad, es la actual número 5 (donde hoy vive el doctor don Enrique Gargallo). Dicho archivo parroquial nos muestra en sus Libros de Matrícula que, efectivamente, en el año 1876 ya habitaban sus progenitores, con una hija llamada Josefa, de un año, en dicha calle Mayor, y si bien no consta el número de la casa, el orden seguido y la vecindad de apellidos que aún subsisten, nos corroboran dicha afirmación del domicilio arriba indicado; en la Matrícula Parroquial de 1880 ya está registrado nuestro paisano (familia número 169), figurando allí como de un año de edad y con el nombre de Bautista, tan popular y extendido años atrás en Manises, por ser el nombre del titular de la parroquia. Don Juan Bautista Huerta Aviñó contrajo matrimonio con doña Dolores Gasset el día 26 de mayo de 1924, de cuyo enlace han habido tres hijos: Juan, Luis y Rafael, el mayor de los cuales es escultor y además está plenamente dedicado al arte de las fallas.


La importancia que como ceramista tuvo el señor Huerta Aviñó fue verdaderamente extraordinaria y de gran categoría nacional e internacional; sus grandes cerámicas, platos, ánforas de tamaños colosales, lámparas, azulejos, etc., están repartidas por colecciones particulares y museos; dominó el reflejo metálico y la célebre técnica de las «anillas» en las ánforas. La prensa se ha ocupado no pocas veces de su arte; más que poner adjetivos nosotros, queremos trasladar lo que hemos leído, sumamente interesante; así, pues, en LAS PROVINCIAS (año 1920), se dice:


«DESDE MANISES.- MANISES EN LA EXPOSICIÓN DE FILADELFIA.- DOS INDUSTRIALES CONSIGUEN LAS MAS ALTAS RECOMPENSAS.- Al anunciarse pocos meses ha la celebración de la Exposición Internacional del sexquincentenario en Filadelfia, acudieron a ella con sus productos varios artistas valencianos, entre los que figuraban dos industriales de Manises, don Carlos Nadal Monera y don Juan Bautista Huerta Aviñó, quienes enviaron a Filadelfia jarrones, ánforas, platos, floreros y otros artículos de adorno, predominando en todos estos objetos el reflejo especial de ambas casas industriales. En los primeros días del mes actual, el comisario general de dicha exposición anunció a estos señores que el Comité Americano de la misma había concedido «dos grandes premios»; uno al señor Nadal y otro al señor Huerta, añadiendo que se habían vendido la mayor parte de los artículos expuestos, de cuyos resultados les daría cuenta y noticias exactas tan pronto terminaran las gestiones que habían sido encomendadas al vicecónsul de España en Filadelfia. No nos sorprende la concesión de tan altas recompensas a estos laboriosos industriales, pues ya nos tienen acostumbrados a admirar diariamente sus productos artísticos, avalorados cada vez más por su esmerado trabajo.


El señor Nadal Monera dedicase especialmente al reflejo metálico, en el que se observan verdaderos alardes de arte y elegancia.


Y en cuanto al señor Huerta Aviñó, es ya conocido en el municipio industrial de la cerámica por sus hermosas producciones de estilo variado, entre ellos el griego, árabe y renacimiento; sus artísticos jarrones broncíneos y los preciosos floreros con reflejo de oro sobre fondo azul le han valido ya las más altas recompensas en Paris, Londres, Bruselas, Livorno, Amberes y otras plazas. Nuestra enhorabuena a estos infatigables artistas que, con su no interrumpida laboriosidad, han enaltecido el nombre de España en tierras lejanas, mediante la industria cerámica valenciana y la mayólica artística de Manises. Ya lo dice la copla local:


«Dios hizo de barro al hombre y de barro no hizo más..., por no ignorar que en Manises harían lo demás.» EL CORRESPONSAL.»


Al fallecer nuestro hombre, en 1949, la prensa especializada se ocupó de su vida, y sus producciones; concretamente en la revista «Ribalta» y con la firma de E.L.CH. (don Eduardo López Chavarri, el gran crítico de arte), en su número de julio de dicho año, apareció una magnífica crónica, que más que extractar, trasladamos aquí íntegra, para que el lector pueda juzgar por sí mismo:

«EN MEMORIA DE UN CERAMISTA NOTABLE: JUAN BAUTISTA HUERTA

Cuando menos podía esperarse, dejó de existir el afamado ceramista Juan Bautista Huerta, uno de los que más personalidad había adquirido y artista que seguía las tradiciones de Manises, bien que, llevado por su espíritu inquieto, siempre estaba buscando nuevas orientaciones en su arte. Dibujante, modelador y dominador del fuego, él se hacía todas las operaciones necesarias para obtener sus figuras. En reflejos metálicos había logrado curiosos efectos, no ya en los dorados, sino en otros muchos tonos. Y fue manera suya característica el empleo del reflejo metálico morisco, no el color rojo de cobre, sino amarillo de oro. Había nacido en Manises, de familia ceramista. Llevado de su afición, desde muchacho fue a hacer sus estudios en la Academia de San Carlos. Era la época de la afición para él. El joven Huerta iba a pie todos los días desde Manises a la Academia de San Carlos y a pie regresaba. Que entonces no eran tan fáciles las comunicaciones, ni el bolsillo estudiantil permitía ciertos gastos. Con los estudios de dibujo y pintura, seguía en Manises sus ensayos cerámicos, y así logró ir formando su personalidad. Su arte trascendió al extranjero y obtuvo recompensas señaladas, tales, el año 1923, en Paris, Exposición Internacional, donde los barros y reflejos de Manises pintados por Huerta tuvieron Medalla de Oro, premio metálico y Gran Copa de Plata. El año siguiente, en Londres, Gran Copa, Medalla de Oro y un título de miembro del Jurado. En Livorno, Exposición Internacional, las primeras distinciones. En Bruselas y luego en Amberes, Medalla de Oro y Palma de Honor, y así en cuantos certámenes concurría. A pesar de lo cual, su carácter sencillo no dejó de ser el de un buen manisero que sólo piensa en resolver nuevos problemas de su arte, tales los reflejos metálicos en grises y otros, como la famosa, ánfora «de las anillas».


La guerra de España le causó, no solamente perjuicios grandes en su economía, sino en su salud. Dos años preso de los rojos le dejaron huella que trató de superar con energía en su arte. Cuando menos podía esperarse ha dejado de existir. Ya la tradición valenciana de la cerámica pierde uno de sus más originales artistas. En paz descanse.- E.L.CH.»


Entre las manos hemos tenido el recorte de una revista, cuyo título ignoramos, y en el cual vemos fotografías de dos ánforas maravillosas, y además el «pie» de otra foto correspondiente al «stand soberbio», pero éste está cortado, por lo que no ha sido posible admirarlo; realmente se trata de un poético artículo, pero también él nos ayuda a forjarnos la personalidad de este ilustre manisero y artista.


«Sabemos, lector, que has dedicado largos ratos a la admiración que la obra maravillosa de este artista definitivo ha despertado en ti. Presa tu retina en las deslumbrantes armonías de esta exposición que en la Feria Muestrario ha hecho el señor Huerta, te has preguntado como nosotros, quién era el mago que sin duda, por enigmáticas brujerías, había logrado superar cuanto en reflejos metálicos se ha hecho hasta ahora. Ese mago era, hasta hace poco más de un año, un sencillo fabricante de azulejos, que vio en sueños como profecía, un reflejo maravilloso, y como tiene temple de luchador y es trabajador y artista y tiene inteligencia, cogió tierra y colores y fuego, invocó a sus hados protectores, y como el Supremo Hacedor, convirtió el barro en carne; Huerta, al impulso de su fe soberana, al hálito divino de su recia inspiración, hizo de la tierra, la más bella creación de los siglos, en cerámica. Sinceramente modesto, disculpa tímidamente su negativa a darnos los informes que para hilvanar estas líneas necesitamos, pero siempre hay personas indiscretas. Y por una de éstas hemos sabido que este gran artista dibuja, pinta, modela y cuece él mismo todas sus obras; que los reflejos metálicos los ha conseguido tras una serie de numerosos y continuos ensayos, y que el secreto o fórmula no lo vendería aunque le ofreciesen todo el oro del universo, ya que ha logrado lo que ni los mismos árabes pudieron conseguir, esto es, dar una luminosidad extraordinaria al reflejo y una consistencia casi eterna.


Las paredes de la instalación de la Feria Muestrario están cubiertas de unas planchas árabes, copia exacta de las de la Alhambra de Granada, pero mucho más perfecta.


Lo que más admira en este gran hombre, aparte de su gran modestia, es que todo lo que es se lo debe a sí mismo, pues no ha tenido otros principios de arte que los que recibió en el poco tiempo que frecuentó la Academia de San Carlos. Al felicitar calurosamente a don J. Bautista Huerta por el éxito obtenido, le rogamos acepte de la redacción de esta revista, la más expresiva manifestación de admiración y cariño.»

Después de todo cuanto tan maravillosamente se ha escrito (y que hemos preferido transcribir íntegramente, dada la importancia de los detalles expuestos) poco nos queda ya que comentar; ello no obstante, queremos tener un recuerdo para una obra suya; el bellísimo palacete que construyó en Manises y que aún se conserva «in situ», en la hoy calle de Calvo Sotelo, número 11, aunque convertido poco menos que en ruinas. Su interior presenta aún grandes muestras de azulejería, y la fachada es algo verdaderamente espectacular; tanto la parte formada por los grandes paneles de azulejos estilo renacimiento, como la parte del más puro estilo árabe, con afiligranadas planchas, balconajes, remates, etc., todo lo cual, como decimos más arriba, es pura ruina. Por último, y para terminar este trabajo, queremos dar referencia de dos maravillosas piezas suyas existentes en el Museo Nacional de Cerámica, conseguidas por su fundador, el excelentísimo don Manuel González Martí, quien en reciente conversación que tuvimos el honor de celebrar con él, nos habló muy elogiosamente de Huerta y su arte, y de las vicisitudes para conseguir dichas obras; se trata de una magnífica ánfora estilo renacimiento, y de la lámpara de reflejos metálicos, situada al centro del salón Árabe; por cierto, nos contaba el señor González Martí, que el hallazgo de la misma fue en el Rastro madrileño y por pura casualidad; pasando por determinado comercio de los allí existentes, notó el reflejo de algo que le hizo sospechar se trataba de un pieza de Huerta: efectivamente, era una lámpara de reflejos metálicos, que consiguió además a un precio muy razonable, pues para el anticuario significaba un riesgo enorme tener allí esta pieza tan delicada que en más de una ocasión había estado a punto de romperse; hoy luce sus bellos calados en la sala Árabe, como hemos dicho más arriba.


Digamos, para finalizar, que don Juan Bautista Huerta Aviñó falleció en Valencia el día 22 de mayo de 1949, destacando entre sus hijos el mayor, Juan Huerta Gasset, gran artista como su padre, pero dedicado al arte fallero en el que ha conseguido grandes premios.


JOSE MARIA MORENO ROYO

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